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日志


2007年12月

Feliz Navidad desde el fonde de mi corazón

Te
 deseo 
la mayor felicidad
y toda la paz,
que en este mundo donde nos ha tocado vivir,
 se puedan conseguir.
Alegría, aceptación,risas, lágrimas de felicidad, paciencia, esperanza,
 fuerza, coraje, creatividad, generosidad, compasión,amor, buena fortuna.... 
Y todo lo que quieras agregar ...Para ti y tu familia y para todo el mundo.
Feliz Navidad, Feliz 2008 y que los Reyes Magos traigan bolsas llenas de todo lo que pedimos  
 y  fuerzas para aceptarlo.
2005年12月

Brindis de Navidad

¡Feliz Navidad!
¡Próspero Año Nuevo!!!
¡Qué los Reyes Magos vengan cargados de regalos de esperanza, caridad y alegría!!!
¡Sin dolor de cabeza por el cava bebido!
¡Sin dolor de estómago por la comida ingerida!!
¡Sin dolor de bolsillo por las compras realizadas!!!
Deseo que puedan levantar sus copas por…
… los que están ausentes…
… los que están presentes pero a mucha distancia…
… los que están definitivamente ausentes…
… los que aman…
…los que les son indiferentes…
… los que necesitan perdonar…
… los que necesitan que los perdonen…
Disfruten de los niños que tengan a su alrededor y denles toda la alegría e  inocencia  que sus corazones todavía puedan conservar.
Brindo por los que han dejado de creer y por los que cada año renuevan su fe en la bondad del hombre.
Brindo por los que tienen con quien pasar estas fiestas y por quien está solo.
Brindo por todos ustedes, mis amigos, mi familia, mi amor.
Gracias por estar, por enseñarme cosas y ayudarme a crecer y por permitirme un ratito de su tiempo…
Les quiero mucho, no me olvido de ninguno.
Paz… Paz… Paz…
2005年12月

Cuento de Navidad

Cuento de navidad



 Era la noche de Navidad. Un ángel se apareció a una familia rica y le dijo a la dueña de la casa:
- Te traigo una buena noticia: esta noche el Señor Jesús vendrá a visitar tu casa.
La señora quedó entusiasmada: Nunca había creído posible que en su casa sucediese este milagro. Trató de preparar
una cena excelente para recibir a Jesús. Encargó pollos, conservas y vino importados.
De repente sonó el timbre. Era una mujer mal vestida, de rostro sufrido, con el vientre hinchado por un embarazo muy adelantado.
- Señora, ¿no tendría algún trabajo para darme?
Estoy embarazada y tengo mucha necesidad del trabajo.
- ¿Pero esta es hora de molestar? Vuelva otro día, respondió la dueña de la casa. Ahora estoy ocupada con la cena para una importante visita.
Poco después, un hombre, sucio de grasa, llamó a la puerta.
- Señora, mi camión se ha arruinado aquí en la esquina.
¿Por casualidad no tendría usted una caja de herramientas que me pueda prestar?
La señora, ocupada como estaba limpiando los vasos de cristal y los platos de porcelana, se irritó mucho:
- ¿Usted piensa que mi casa es un taller mecánico? ¿Dónde se ha visto importunar a la gente así?.
Por favor, no ensucie mi entrada con esos pies inmundos.
La anfitriona siguió preparando la cena: abrió latas de caviar, puso champaña en el refrigerador, escogió de la bodega los mejores vino, preparó unos coctelitos.
Mientras tanto alguien afuera batió las palmas. Será que ahora llega Jesús, pensó ella emocionada
y con el corazón acelerado fue a abrir la puerta. Pero no era Jesús.
Era un niño harapiento de la calle.
- Señora, deme un plato de comida.
- ¿Cómo te voy a dar comida si todavía no hemos cenado? Vuelve mañana,
porque esta noche estoy muy atareada.
Al final, la cena estaba ya lista. Toda la familia emocionada esperaba la ilustre visita.
Sin embargo, pasaban las horas y Jesús no parecía. Cansados de esperar empezaron a tomar los coctelitos, que al poco tiempo comenzaron a hacer efecto en los estómagos vacíos y el sueño hizo olvidar los pollos y los platos preparados.
A la mañana siguiente, al despertar, la señora se encontró , con gran espanto frente a un ángel.
- ¿Un ángel puede mentir? Gritó ella. Lo preparé todo con esmero, aguardé toda la noche y Jesús no apareció. ¿Por qué me hizo esta broma?
- No fui yo quien mentí, fue usted la que no tuvo ojos para ver, dijo ángel.
Jesús estuvo aquí tres veces, en la persona de la mujer embarazada, en la persona del camionero y en el niño hambriento.
Pero usted no fue capaz de reconocerlo y de acogerlo.


(Frei Betto, A Comunidad de fe. Catecismo popular, Sao Pulo, 1989, pp 50-52)

El día que Jesús guardó silencio

EL DÍA EN QUE
JESÚS GUARDÓ SILENCIO

Autor: Magaly Hirayanagi



Aún no llego a comprender cómo ocurrió,
si fue real o un sueño.
Solo recuerdo que ya era tarde
y estaba en mi sofá preferido con
un buen libro en la mano.
El cansancio me fue venciendo y empecé a cabecear...
En algún lugar entre la semi-inconsciencia
y los sueños, me encontré en aquel inmenso salón,
no tenía nada en especial
salvo una pared llena de tarjeteros,
como los que tienen las grandes bibliotecas.
Los ficheros iban del suelo al techo
y parecían interminable en ambas direcciones.
Tenían diferentes rótulos.
Al acercarme, me llamó la atención
un cajón titulado:
"Muchachos que me han gustado".
Lo abrí descuidadamente y empece a pasar las fichas.
Tuve que detenerme por el impresión,
había reconocido el nombre
de cada una de ellos:
¡se trataba de las muchachos que a MÍ me habían gustado!
Sin que nadie me lo dijera,
empecé a sospechar de donde me encontraba.
Este inmenso salón, con sus interminables ficheros,
era un crudo catálogo de toda mi existencia.
Estaban escritas las acciones de cada momento de mi vida,
pequeños y grandes detalles,
momentos que mi memoria había ya olvidado.
Un sentimiento de expectación y curiosidad,
acompañado de intriga, empezó a recorrerme
mientras abría los ficheros
al azar para explorar su contenido.
Algunos me trajeron alegría y momentos dulces;
otros, por el contrario,
un sentimiento de vergüenza y culpa tan intensos
que tuve que volverme
para ver si alguien me observaba.
El archivo "Amigos"
estaba al lado de "Amigos que traicioné"
y "Amigos que abandoné cuando más me necesitaban".
Los títulos iban de lo mundano a lo ridículo.
"Libros que he leído",
"Mentiras que he dicho",
"Consuelo que he dado",
"Chistes que conté",
otros títulos eran:
"Asuntos por los que he peleado con mis hermanos",
"Cosas hechas cuando estaba molesta",
"Murmuraciones cuando mamá me reprendía de niña",
"Videos que he visto"...
No dejaba de sorprenderme de los títulos.
En algunos ficheros habían muchas más tarjetas de
las que esperaba y otras veces menos de lo que yo pensaba.
Estaba atónita del volumen de información de mi vida
que había acumulado.
¿Sería posible que hubiera tenido el tiempo de escribir
cada una de esas millones de tarjetas?
Pero cada tarjeta confirmaba la verdad.
Cada una escrita con mi letra, cada una llevaba mi firma.
Cuando vi el archivo
"Canciones que he escuchado"
quedé atónita al descubrir
que tenía más de tres cuadras de profundidad y,
ni aun así, vi su fin.
Me sentí avergonzada, no por la calidad de la música,
sino por la gran cantidad de tiempo que demostraba haber perdido.
Cuando llegué al archivo:

"Pensamientos lujuriosos"
un escalofrío recorrió mi cuerpo.
Solo abrí el cajón unos centímetros...
Me avergonzaría conocer su tamaño.
Saqué una ficha al azar
y me conmoví por su contenido.
Me sentí asqueada al constatar que "ese" momento,
escondido en la oscuridad, había quedado registrado...
No necesitaba ver más... Un instinto animal afloró en mí.
Un pensamiento dominaba mi mente:
Nadie debe de ver estas tarjetas jamás.
Nadie debe entrar jamás a este salón...
¡Tengo que destruirlo!.
En un frenesí insano arranqué un cajón,
tenía que vaciar y quemar su contenido.
Pero descubrí que no podía siquiera
desglosar una sola hoja del cajón.
Me desesperé y trate de tirar con más fuerza,
sólo para descubrir que eran mas duras que el acero
cuando intentaba arrancarlas.
Vencida y completamente indefensa,
devolví el cajón a su lugar.
Apoyando mi cabeza en el interminable archivo,
testigo invencible de mis miserias y empecé a llorar.
En eso, el título de un cajón
pareció aliviar en algo mi situación:
"Personas a las que les he compartido de Jesús".
La manija brillaba, al abrirlo
encontré menos de 15 tarjetas.
Las lagrimas volvieron a brotar de mis ojos.
Lloraba tan profundo que no podía respirar.
Caí de rodillas al suelo
llorando amargamente de vergüenza.
Un nuevo pensamiento cruzaba mi mente:
nadie deberá entrar a este salón,
necesito encontrar la llave
y cerrarlo para siempre.
Y mientras me limpiaba las lagrimas, lo vi.
¡Oh no!,
¡por favor no!,
¡El no!,
¡cualquiera menos Jesús!.
Impotente vi como Jesús abría los cajones
y leía cada una de mis fichas.
No soportaría ver su reacción.
En ese momento no deseaba
encontrarme con su mirada.
Intuitivamente Jesús se acercó
a los peores archivos.
¿Por qué tiene que leerlos todos?
Con tristeza en sus ojos, buscó mi mirada
y yo bajé la cabeza de vergüenza,
me llevé las manos al rostro
y empecé a llorar de nuevo.
El, se acerco, puso sus manos en mis hombros.
Pudo haber dicho muchas cosas.
Pero el no dijo una sola palabra.
Allí estaba junto a mí, en silencio.
Era el día en que Jesús guardó silencio...
y lloró conmigo.
Volvió a los archivadores y, desde un lado del salón,
empezó a abrirlos, uno por uno,
y en cada tarjeta firmaba su nombre sobre el mío.
¡No!, le grité corriendo hacia El.
Lo único que atiné a decir
fue solo ¡no!, ¡no!, ¡no!
cuando le arrebaté la ficha de su mano.
Su nombre no tenía por que estar en esas fichas.
No eran sus culpas, ¡eran las mías!
Pero allí estaban, escritas en un rojo vivo.
Su nombre cubrio el mío,
escrito con su propia sangre.
Tomó la ficha de mi mano,
me miró con una sonrisa triste
y siguió firmando las tarjetas.
No entiendo como lo hizo tan rápido.
Al siguiente instante lo vi cerrar
el último archivo
y venir a mi lado.
Me miró con ternura a los ojos y me dijo:
Consumado es,
está terminado,
yo he cargado
con tu vergüenza y culpa.
En eso salimos juntos del Salón...
Salón que aún permanece abierto..
.Porque todavía faltan más tarjetas que escribir...
Aún no se si fue un sueño,
una visión, o una realidad...
Pero, de lo que si estoy convencida,
es que la próxima vez que Jesús vuelva a ese salón,
encontrará más fichas de que alegrarse,
menos tiempo perdido y menos fichas .
2005年12月

Llamado a la solidaridad.

Es terrible. Me he paseado por algunos blogs y en todos se habla de las fiestas, de los regalos que podremos hacer,de si será Navidad o será el Día del Regalo.Pero a nadie se le ha ocurrido pensar que quizas podríamos dar ese dinero , el de los regalos que nos vemos compelidos a hacer a todo el mundo que queremos, a una ONG,  aun hogar donde haya niños huérfanos o a  otro donde haya ancianos sin familia.
Por qué en lugar de hacer regalos a los que amamos, no los hacemos a quienes nada tienen??Seguro que si sabemos explicarlo  bien, esos que amamos, nos comprenderan y estarán de acuerdo con nosotros.
Feliz Navidad, Año Nuevo y Reyes para todos!!!!